26 de marzo de 2016

El poliamor

El amor es como don Quijote: cuando recupera la razón está a punto de morir
(atribuido a Jacinto Benavente)

Pero ¿qué es el poliamor? Lo primero que hay que aclarar es que es mucho más que tener relaciones, chingar o ligar con varias personas. Es y está más allá de la poligamia, ya sea poliginia o poliandria, que son, respectivamente, casarse o tener relaciones sexuales estables de un hombre con varias mujeres o de una mujer con varios hombres. 

Si tiramos de la Wikipedia vemos que:
“Poliamor es un neologismo que significa tener más de una relación íntima, amorosa, sexual y duradera de manera simultánea con varias personas, con el pleno consentimiento y conocimiento de todos los amores involucrados”.
Es decir que la primera diferencia con las poligamias tradicionales (de nuestras sociedades occidentales) es que las diversas relaciones son conocidas y consentidas por todas las personas participantes. Lo cual no significa ni tríos ni relaciones triangulares. El que sean conocidas las relaciones tampoco significa una convivencia múltiple, aunque no la excluye. Y también pueden ser conocidas o consentidas en diversos grados, puede ocurrir como asumir una realidad dada. Conocer o consentir no significa conocerlo todo.

Hay por tanto muchas interpretaciones o escuelas/corrientes diferentes. La Wikipedia aporta mucha información al respecto (consulta de 2015):
“La palabra se usa a veces en un sentido más amplio para referirse a relaciones sexuales o románticas que no son sexualmente exclusivas, aunque existen desacuerdos acerca de qué tan ampliamente se aplica el término; la característica definitiva más ampliamente aceptada es su énfasis en la ética, honestidad y transparencia con todos los involucrados. Siendo el término poliamor usado de forma general para describir varias formas de relaciones múltiples ya que las prácticas poliamorosas son diversas, reflejando las elecciones y filosofías de los individuos involucrados. El término "poliamoroso/a" se puede referir a la naturaleza de una relación en algún punto en el tiempo o a una filosofía u orientación relacional que marca una identidad”.
De manera resumida también se puede definir: “El poliamor consiste en amar a varias personas a la vez de manera consensuada, consciente y ética” (poliamormadrid.org). 
  
En el más que recomendable libro de Yves-Alexandre Thalmann (2008): Las virtudes del poliamor. La magia de los amores múltiples, se toma como punto de partida lo evidente: todas las personas somos poliamorosas por definición y en origen. Otra cosa es cómo pensemos que es mejor organizar el amor para la sociedad, para la economía, para el sistema... Si la organización básica de la sociedad debe ser la familia monoparental o no. No entro a discutir eso ahora. Lo que muchos pensadores nos indican, ya desde los griegos clásicos y desde la psicología (desde Freud al menos), es que unas relaciones no reprimidas animan siempre a tener relaciones íntimas múltiples. Es decir, desde la adolescencia a la vejez, la persona quiere tener relaciones íntimas con otras, no solo con una. Pueden ser más o menos intensas y pueden ser deseos más profundos o no. Puede ser solo en algunos momentos o de forma habitual. Pero siempre ocurre.

Si nos despojamos de las creencias religiosas monogámicas y dejamos a un lado los pensamientos no basados en análisis científicos, vemos que lo habitual en una vida es querer tener relaciones con diferentes personas. Esto no significa que, cuando estamos enamorados de una persona, pensemos que es maravilloso y que con una sola persona podremos realizarnos totalmente, que nos basta (e incluso muchas veces nos sobra) el tener relaciones con una  sola única persona y tener con ella la “relación total”... Y de ahí pasamos con facilidad al “y para siempre” que tanto daño ha hecho al amor y a las relaciones pacíficas y consentidas. 

El amor romántico monogámico eterno es una idealización. Idealización ilusa que, cuando se vive, parece maravillosa, como cualquier espejismo. Pero ¿puede algún espejismo durar toda la vida? Pues sí, reconozcámoslo, para algunas personas sí. Ya que hay personas que viven en las nubes, como no va a haberlas que viven en el amor eterno, en el amor continuo. Aunque el amor eterno solo dure un instante. Pero si, como don Quijote, recobras en algún momento la razón, la caída será más dura cuanto más alto hayas subido en las fantasías e irrealidades. 
Esculkrura de F Canovas

Para mí el poliamor incluye un conjunto muy amplio de relaciones que van más allá y más acá de lo habitual y convencional. Las relaciones de amistad, que tenemos con nuestros mejores amigos, con los que tenemos una relación de amistad profunda, le llamamos a veces “amigos íntimos”, para expresar, malamente, cuando con otra persona nos acostamos. Y a lo mejor resulta que nos acostamos con otra persona y no somos ni siquiera amigos. Deberíamos de reservar esa palabra tan importante de “amigo íntimo” para las personas con las que somos capaces de superar la amistad verbal y de acompañamiento habitual para profundizar y pasar a todo un mundo de relaciones emocionales, que incluirán en algún momento caricias, besos, contactos,... pero en que todo esto será un complemento a lo anterior, a la amistad estrecha, a la persona que “le podemos contar cualquier cosa”, porque sabemos que nos va a entender o, si no, va a intentar entenderlo todo, va a intentar comprender y compenetrarse con nosotros.
Los besos, los mimos, las caricias... ¿también son monógamas? ¿Por qué autolimitarnos,  mutilar y minusvalorar nuestros sentimientos? Tenemos, podemos ser (más) libres. Porqué trocear las relaciones de amistad, separando artificiosamente unos tipos de otros. Porqué reservar en exclusiva para nuestra pareja oficial lo que es toda o la mayor parte de nuestra vida sentimental.

Foto: Psique reanimada por el beso del Amor, de Antonio Canova

Recomendable, ver también:

Thalmann, Yves-Alexandre (2008): Las virtudes del poliamor. La magia de los amores múltiples. Barcelona, Plataforma Editorial.
ACTIVISTAS HABLAN SOBRE OTRA FORMA DE ENTENDER LAS PRÁCTICAS SEXUALES Y SENTIMENTALES: El poliamor o cómo romper con el modelo convencional en las relaciones sentimentales



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