8 de septiembre de 2018

Evidente, no es lo mismo poner lazos que quitarlos

Cualquier persona que haya puesto algún tipo de cartel, pegatina, pancarta o algo en la calle, sabe que no es lo mismo ponerlo que quitarlo. No tiene el mismo mensaje ni la misma fuerza simbólica elaborar y poner algo que arrancarlo o retirarlo. Ni siquiera las repercusiones legales se pueden tipificar de la misma manera.

Cuando se pone algo en el espacio público, primero hay que ver en qué tipo de espacio. Si es en “mobiliario urbano” (un banco, farola, marquesina de bus…) el que lo coloca se arriesga a ser multado según la normativa municipal vigente, especialmente si lo pega o adhiere con algún producto que estropea ese mobiliario o que quitarlo conlleva un tiempo de trabajo de un operario que pagamos todos. Más claro si es, por ejemplo, una pintada, que es punible y está prohibida siempre.
Si algo se coloca en un espacio libre y no estropea nada, la situación es diferente: por ejemplo, colocar carteles en espacios públicos precisamente previstos para este fin (tablones instalados por el Ayuntamiento u otro tipo de soportes para uso libre) o, como es tradición en este país, colocar carteles, avisos o folios publicitarios en tapias, espacios abandonados, paredes de transformadores de electricidad, etc. En todos estos casos no sería sancionable.

Segundo, hay que ver cual es el mensaje que va en ese cartel o publicidad: si es o no ofensivo y para quién. No es lo mismo un cartel anunciando un acto (cultural, social, político, etc.) que uno que incluya insultos, calumnias, llamadas a la violencia, etc.

En la inmensa mayoría de la realidad cotidiana lo que hay son carteles publicitarios de entidades que no se pueden pagar anuncios en medios de comunicación o no quieren. Y también en la inmensa mayoría de los casos no pasa nada. Pero sí pasa si alguien los retira por su cuenta y riesgo.

Comentaba un tertuliano en Radio Nacional: “cualquiera que hemos puesto algún cartel en algún momento, como en las campañas electorales, nos molesta bastante que alguien lo arranque o retire, es evidente…” Le contestaba una tertuliana diciendo “pero eso lo hacíamos cuando no había democracia o en la transición, con la democracia no se hace”. O sea que esta bendita señora puso un cartel en una pared en los años 70, hace cuatro décadas, y no ha vuelto a poner un cartel en la calle en su vida. Y considera ofensivo o al menos incorrecto que alguien lo ponga.

Aquí está parte de la explicación sociológica del escándalo surgido con los lazos amarillos: la mayoría de la población española no ha puesto un cartel social o político en un espacio público en su vida. Ni un cartel ni una pegatina ni nada de nada. Por dios eso es cosa de gente metida en política o perroflautas… La “gente de bien” no hacemos esas cosas.

También sabemos que el carácter ofensivo o no de un mensaje es subjetivo y variable. Por citar un ejemplo: recientemente en el municipio donde vivo se han puesto carteles con un toro ensangrentado junto a un torero y el mensaje “¿Es esta la fiesta que quieres?” solo decía esto, junto al anuncio de una cita, sin más explicaciones y el firmante (Villalba sin sangre). Algo simple y casi neutro, con pregunta socrática. Pues causó “indignación” entre los taurinos y algunos carteles aparecieron rotos o arrancados. Paralelamente en los mismos días decenas de grandes carteles anunciaban las corridas y los festejos taurinos, dentro de las oficiales fiestas patronales. Incluso en sitios prohibidos por la normativa. Pero al parecer estos otros carteles no debían de ofender a nadie.
Por lo tanto, aparentemente para mucha gente es ofensivo que se coloque cualquier mensaje en un espacio público. Pero en la práctica depende de quien lo pone y del mensaje. Del significado o del significante que se le asigne.

A pesar de lo que dijo un dirigente del actual Gobierno (tanto derecho hay a poner lazos como a quitarlos), es evidente que, al romper o retirar un cartel o un lazo, el que está actuando violentamente es el que destroza la obra de otros, no el que lo ha puesto. Se puede considerar que literalmente “se está tomando la justicia por su mano”. Ya que el único que puede retirar algo colocado en el espacio público es el que legalmente tiene encomendada su conservación: el Ayuntamiento, prácticamente en la mayoría de los casos (sobre el vallado, cerramientos, mobiliarios urbanos, muros, playas y caminos públicos, etc.). Y otras instituciones o el dueño de un edificio privado, si es en su fachada o propiedad. El vecino que se siente molesto por lo que han colocado otros, lo único que puede hacer es avisar al Ayto. o poner una denuncia judicial para que se retire. Y si ese vecino vive en un municipio donde la mayoría ha votado, por ejemplo, una Corporación independentista, pues seguramente tendrá que aguantar los lazos amarillos u otras simbologías.

Solo pido un minuto de reflexión, de empatía, de ponerse en el lugar del otro: piense que Usted ha puesto un cartel, un lazo o lo que sea en la calle, para protestar o solicitar algo. Y que a continuación ve que alguien le está arrancando o rompiendo lo que usted a hecho (¿Qué cara que se le pone?).
Eso no quita que, si se utiliza el derecho a la libertad de expresión u otros derechos de forma abusiva, incidiendo en presionar a una parte de la población en cualquier sentido, es normal y lógico que haya protestas. También los molestados pueden colocar otras simbologías o banderas. Pero quitarlos y, peor, hacer publicidad a favor de su retirada, es un acto violento. Como lo han hecho los líderes del partido Ciudadanos (C’s) animando a hacerlo (apología de la violencia) y de desobediencia a la autoridad, que es la única que podría retirar los lazos o cualquier otra instalación.

C’s no lo ha denunciado su instalación a los tribunales, seguramente porque sabe que lo perdería. Después de meses pensándolo… lo ha comunicado a un Defensor del Pueblo, pero han emitido diferentes recomendaciones el de España (Madrid) y el de Barcelona.

Un apunte: recordar que los lazos amarillos no son para reivindicar la independencia, ni solo de “independentistas”. Son para denunciar el encarcelamiento de políticos catalanes, sin juicio ni razón de orden público que lo sustente. Sin razón moral ni política. Algo que considera injusto la mayoría de la población que vive en Catalunya. En el caso de los lazos amarillos no se puede considerar nunca que el “lenguaje” o el mensaje sea ofensivo o insultante.

La mayoría silenciosa en parte se identifica con aquello de que la gente “de bien” no quiere entrar en una guerra de banderas ni de símbolos. Es auto-apolítica pero le molesta la política de denuncia: si no fuera así no le molestarían los lazos amarillos. Realmente no es apolítica: es antipolítica solo contra lo que consideran antiespañol, o es simplemente de derechas.

C’s trabaja para quitarle el voto de la ultraderecha españolista al PP y parece que se le da bien. Lo malo es que provoca, aparte de violencia, que el PP se fascitice aún más y que, dado el españolismo de ambos, el PSOE gire hacia ellos. Como siempre ha ocurrido. El PSOE parece no darse cuenta de que, haga lo que haga, le acusaran de izquierdista y antiespañol. Con una derecha echada al monte de los ultras, el PSOE, para ocupar el centro-centro derecha, se derechizará más.
Pero a esta gente tan molestada no le molestan otras cosas:
Las banderas de media hectárea en la entrada de algunos pueblos o en la plaza de Colón (Madrid) colocadas por el PP y/o C’s parece que no molestan a nadie. Bandera constitucional sí, borbónica también.

El que el espacio público esté tomado por banderas, estandartes y procesiones católicas varias semanas al año, parece que no molesta pero sí: apenas un 14% de la población española se declara católica practicante. Según los diferentes estudios y encuestas alrededor del 70% de la población se considera católica pero, de estos, solo alrededor del 20% va a misa (aunque sea una vez al mes). Es decir que seguramente a más del 85% de los españoles les molesta que no puedan circular libremente esas semanas, y a una importante parte les molestará ver todos los edificios públicos haciendo proselitismo confesional, engalanados por una ideología. Se pueden sentir molestos por procesiones que desfilan por todo el municipio con participación institucional de alcaldes, concejales, policía y fuerzas armadas. Pero no hay manifestaciones ni quejas al defensor del pueblo para que se limiten o reduzcan.

Los lazos amarillos molestan, pero en muchos rastros, rastrillos y mercados municipales se instala algún puesto con banderas franquistas, de la Falange, incluso venden libremente insignias, escudos nazis y retratos de Franco, Mussolini, Hitler, etc. esto ¿molesta? Los Ayuntamientos que lo permiten ¿tienen algo que decir?

Grandes pancartas de “refugies well come”, banderas arcoíris, etc. colocadas en las fachadas de ayuntamientos… a unos les molestan a otros les parecen estupendas y necesarias.
En conclusión. Es comprensible que a mucha gente en Catalunya le moleste tanto lazo amarillo por todos lados y tanta bandera independentista. Tienen la vía de la protesta y la de la denuncia judicial. A otros nos molestan otras cosas. Algunas de las citadas y especialmente que se mantenga en prisión a gente sin juicio, por defender unas ideas.



25 de mayo de 2018

De casas y tronos, democracias internas y plebiscitos

La trayectoria política de Pablo Iglesias ha estado marcada por la sobreexposición a lo público y a los medios de comunicación. Desde 2014, que se embarca en la construcción de Podemos, este protagonismo se multiplica y busca persistentemente salir en los medios de comunicación, también como forma de hacer la “nueva política” de la transparencia; pero que indudablemente obedece a una personalidad propia, ególatra o no, que desea esa permanente sobreexposición mediática. En poco tiempo consigue más de un millón de seguidores tuiteros y a menudo envía videos de características muy personales. Muchos grabados en su propia casa, incluso me han llegado videos enviados por Pablo hablando con su animal de compañía explicándole cosas…


La política espectáculo permanente
En las últimas décadas del siglo pasado cristalizó dentro del feminismo la conocida máxima de “lo personal es político”. “El ámbito privado se revela en ese momento como espacio de generación y perpetuación de desigualdades y, por tanto, también como espacio de acción en la lucha feminista” (Pedro Porta y Florencia Musante, 2016).

Se plantea que debe existir una cierta coherencia entre la vida cotidiana, las relaciones familiares, el trato a los demás y la forma de vivir. Pero considerar que lo personal también es político no significa hacer de tu vida personal un espectáculo. Ni tampoco un exhibicionismo por el que se quiere liderar a “los de abajo” mostrando una forma de vida alternativa a la de la burguesía o de la casta. Si luego no cumples con ese ideal alternativo (que debería ser monacal para algunos) no te puedes quejar porque te critiquen.

Incorporar los aspectos de la vida cotidiana a la política es necesario, pero no significa exhibirte permanentemente. Hay puntos intermedios, como lo han hecho otros muchos dirigentes políticos, alcaldes del cambio incluidos, que han procurado mantener un perfil público de su vida personal lo más bajo posible. Al igual que entre vivir en un humilde piso vallecano y comprarse una mansión también hay otras posibilidades. Aquí se puede aplicar la máxima de que en el punto medio está la virtud.

Personalmente pienso que lo del mega chalet ha sido un error, pero que lo peor han sido los pasos siguientes, que lo han agrandado infinitamente y han mostrado la debilidad de una organización dirigida autoritariamente. El problema no es la compra de una casa, el problema es el exhibicionismo, la falta de coherencia y, sobre todo, el tipo de liderazgo creado y la falta de democracia interna.

Desde hace cuatro años, primero como europarlamentario luego como aspirante a Presidente de Gobierno, Pablo Iglesias Turrión (PIT) cada dos o tres días quiere ocupar las portadas de los medios. En octubre pasado me preguntaba: ¿no hay nadie que pueda hablar con Iglesias y le aconseje dejar de decir algunas cosas?, Afirmaciones del tipo de Pedro Sánchez aspira ahora a "ser vicepresidente de Rajoy", o “Rajoy no ha suspendido la Generalitat, ha suspendido la democracia" con el art 155. En pocos años Iglesias pasó de comunista antisistema a decir que Podemos defendía un programa solo socialdemócrata y que él hablaba frecuentemente con Zapatero para recibir consejos. Y, al poco y pasadas las elecciones de 2015, volver al radicalismo.

¿Se puede estar siempre instalado en la política espectáculo? ¿Buscando el titular más ingenioso cada día? ¿Piensa el Sr. PIT que así aumentará los votos o solo su ego? Con facilidad se puede pasar del ingenio a la gran boutade y de esta a la gran tontería.

Su trayectoria política está además marcada permanentemente por la mezcla de lo político con lo personal. Sucesivas parejas encumbradas o defenestradas. Juego de Tronos que tanto le gusta. Con esa sobreexposición y exhibición permanente, desde lo más personal hasta lo más transcendental, se sorprende ahora Iglesias de que los medios de comunicación del corazón, en los que también ha participado, y los de la intoxicación de las cloacas, se hallan tirado juntos a degüello.
Echar la culpa de todo lo que ha pasado en los últimos días al mensajero, al profesional de las cloacas, solo sirve para dar publicidad al sujeto, aumentar egos respectivos y errar el tiro. El chalet y sus incoherencias derivadas habrían salido en los medios, antes o después. Desde luego en este país hay problemas que nos preocupan más que si Pablo e Irene compran o dejan de comprar, hipotecándose hasta las cejas. Lo peor es convocar un referéndum para que sean todos los adscritos a Podemos los que digan si les parece bien o mal.

De nuevo, un referéndum manipulado

Recientemente se preguntaba a la afiliación de Podemos que respondiera sí o no a varias cosas, pero en una sola pregunta. Otra vez, como en anteriores consultas: en abril la dirección preguntaba a toda la afiliación sobre si se estaba de acuerdo en, 1, ir en confluencia con otras fuerzas políticas para los comicios de 2019 y 2, con la denominación de “Podemos” presente en la confluencia o coalición a presentar. Para las dos cosas solo se podía responder con un solo sí o no global. Los que quisieran ir a la unión con otras fuerzas y no les importara el nombre a presentar ¿Qué tenían que votar? (Aspecto que ya hemos comentado anteriormente http://tomasalberich.blogspot.com.es/2017/09/errores-de-izquierda-ii_7.html)


Pero ahora PIT sobrepasa lo imaginable... Se pregunta a la vez si Pablo Iglesias e Irene Montero siguen en sus responsabilidades o deben dimitir de todo y a la vez. Pablo convoca a toda la afiliación por su propia decisión personal. En una carta (en otra ocasión) indicaba que “había decidido” convocar un referéndum a toda la militancia sobre pactos... Él solito decide convocar a todas las personas adscritas. Ahora lo mismo pero decidido por dos. Primero lo anuncia en todos los medios de comunicación (sábado pasado). Luego convoca a los órganos del partido para que ratifiquen lo que ya se ha anunciado. Según lo publicado “la Ejecutiva ha avalado la consulta” el pasado lunes ¿Qué margen de decisión le quedaba a la Ejecutiva de Podemos, no digamos ya al Consejo Ciudadano estatal? El bonapartismo PIT decide y los órganos ratifican. Los dirigentes críticos anuncian que se abstendrán en la consulta por considerarla “innecesaria” o “excesiva”. No tienen la valentía suficiente para pedir el voto negativo, o, simplemente piensan que el daño está ya hecho y que si triunfa el no a la pareja dirigente será peor para el partido. Pero abstención ¿de qué sirve?

Como siempre, la pregunta es el todo o nada. O estás conmigo o contra mí, que tanto nos gusta a los españoles y mediterráneos. Otra consulta-plebiscito a elegir entre el todo (seguimos los dos de jefes supremos de Podemos, en la práctica con más poder aún) o la nada (dimitimos y nos vamos a casa). No hay matices posibles. No hay grises.

Habrá afiliación que crea que son dirigentes prescindibles, pero que, por ejemplo, deberían seguir con su labor parlamentaria, magnífica en la mayoría de los casos. Y que, por su incoherencia, no debería dirigir al Partido. Pero no, eso no se pregunta. O lo dirijo todo o me voy al paro.

Ni siquiera se pregunta por separado: también habrá quien piense que, por ejemplo, Irene lo está haciendo muy bien y que quien debería dejarlo es el líder supremo, o al revés. Pero no, la pregunta es única: o los dos de jefes o ninguno. Presentado así por Pablo no deja de ser un poco machista.

¿No hay otros problemas más importantes en España que movilizar a la afiliación para que decidan si les parece bien la compra de la mini mansión? Con un PP enfangado en la corrupción hasta las cejas, el engaño y la parálisis institucional; un Ciudadanos envuelto en la bandera rojigualda, azuzando el nacionalismo patriotero más casposo, quitándole el voto ultra al PP; un President de la Generalitat provocador y un PSOE aparentemente moderado, que no sabe no contesta, que un día habla de dialogo y otro dice que el President es el Le Pen de acá, y que parece que quiere ganar las elecciones como el No Presidente: esperando a que los adversarios se peguen entre ellos. Con todo esto encima, los dirigentes de Podemos se lanzan a la consulta interna, a mirarse el ombligo. Solo la presentación de una moción de censura por el PSOE nos sacará del marasmo y el ensimismamiento.

Podemos tiene un grave problema de democracia interna, cuando un dirigente puede convocar referéndums cuando le da la gana, sin ni siquiera reunir previamente a su ejecutiva o al Consejo Ciudadano estatal.

¿Por qué la convocatoria? Qué mentalidad tiene una persona que no soporta ninguna crítica interna... o que cada vez que recibe una su respuesta es “me voy y lo dejo todo, si no soy reelegido Secretario General”, lanzado hace apenas un año frente a las críticas y a la posibilidad de derrota frente a Errejón. En ese momento la afiliación de Podemos tuvo que aguantar la campaña de que si Pablo se iba el proyecto se hundía, desaparecía.

Tal es también la concepción de la política de algunos sesudos profesores activistas, excompañeros de mi Facultad: vi a Monedero y a Vestringe decir públicamente, casi al unísono, que “si Pablo se va” el proyecto de Podemos “no dura dos semanas”, decía uno o “se disolvería al día siguiente” decía el otro. Tal es la confianza que tienen en la organización estatal que han ayudado a crear y que cuenta con decenas de miles de activistas. ¿Va a desaparecer porque se vaya el líder supremo? No lo creo, más bien al contrario. Errejón ha permanecido como número dos del partido durante años, luego relegado a Madrid por intentar encabezar la organización. Él puede ser el nº 2 o el 20, PIT ¿solo puede ser el 1 o irse a casa?

“El plebiscito chalet sí, chalet no, Pablo sí o no, líder sí o no, confirma la línea bonapartista de Iglesias desde el primer Vistalegre, que también planteó como un plebiscito: o sale mi opción o me voy”. Editorial de CTXT que suscribo completamente. Solo un matiz, los votos de Podemos http://ctxt.es/es/20180516/Firmas/19690/pablo-iglesias-irene-montero-casa-podemos.htm

Los votos
En las elecciones generales de 2016, el grupo parlamentario de “Unidos Podemos” se conforma con la suma de los partidos Podemos, Izquierda Unida, Equo, En Marea, Cataluña en Común y otros partidos menores que concurrieron juntos a las elecciones. En total obtuvieron exactamente cinco millones de votos. En las elecciones anteriores de 2015 casi los mismos partidos, sin Izquierda Unida, obtuvieron prácticamente el mismo resultado (el famoso millón de votos perdido). Podemos nunca ha obtenido cinco millones de votos por sí solo, como se empeñan algunos en repetir. Por no hablar de las encuestas en que, desde 2015, el voto directo a Podemos cae sucesivamente, y PIT es el 2º dirigente político estatal peor valorado (mientras que Garzón es el 2º mejor valorado).

Lo que sí se puede decir es que actualmente Pablo Iglesias preside un Grupo Parlamentario del que forman parte partidos que sumaron en total cinco millones de votos. Que es algo bastante diferente.

En cualquier caso, cuente con los votos que cuente, Podemos por sí solo es una fuerza política fundamental en el tablero político y para la izquierda. Ha dirigido con bastante acierto los procesos de confluencia de progresistas e izquierdas diversas y, a pesar de lo que digan algunos y deseen muchos otros, seguirá existiendo después del plebiscito.

¿Cuántos votos va a perder Podemos por la incoherente compra? Muchos. ¿Y por el plebiscito impuesto? Algunos más. El desánimo y la frustración de bastantes seguidores es patente. La organización entra y sale fracturada del referendo, por el empeño del dirigente en ponerse por delante del colectivo. Sea cual sea el resultado. Pero si triunfa arrolladoramente el sí puede ser utilizado para aumentar aún más la dirección de tipo caudillista.


La crisis está abierta, pero también podría servir para una catarsis que consolide la organización y la democratice internamente (si el resultado es equilibrado), revisando cual es el papel de los dirigentes (se podrían acordar un poquito de lo que se decía en el 15M). Puede, incluso, salir con más fuerza a medio plazo. Sobre todo si la actual pareja dirigente, paulatinamente, se va haciendo a un lado.

26 de abril de 2018

Libertad y PoliAmor. El Amor Romántico (y 3)


La forma más segura de experimentar la soledad es casarse
(Antón Chéjov y Gloria Steinem)

Entrevista a Manel Navarro:

P. Esto del poliamor parece muy bonito en la teoría, pero ¿y en la práctica? ¿Lo has vivido?
R. Sí. Es una situación complicada en la que todas las partes han de estar de acuerdo. Tengo amigos y conocidos que practican el poliamor. Pero yo ahora estoy en una relación cerrada.
P. Explícame cómo funciona porque yo soy de las antiguas. ¿Tríos o de dos en dos?
R. No hay un número exacto de gente. Tú te puedes ir con una persona que sea especial para ti, pero a la hora de la sexualidad, quieres experimentar. Si las dos partes de la pareja lo aceptan, no hay ningún problema. http://www.elmundo.es/television/2018/04/23/5ad7018de5fdeafa258b4653.html

En los debates sobre el poliamor y el amor en libertad hay una serie de temas que se repiten con frecuencia:
  • Sexualidad y sistemas anticonceptivos. En la liberación de la mujer y en la denominada “revolución sexual”, que comenzó en los años sesenta del siglo pasado, fue muy importante el descubrimiento de la píldora anticonceptiva y el comienzo masivo de su utilización, en poco tiempo se extendió su utilización. Supuso una revolución para la mujer: pudo comenzar a gestionar su propio cuerpo y sus relaciones sexuales, separando reproducción y sexualidad de forma segura.
Dificultades (seguimos con otras dificultades en el poliamor)
  • Llegar al poliamor es más fácil para las mujeres, pero lo tienen más difícil para visibilizarlo, hay todavía mucho rechazo social. Por ejemplo, el grupo más activo del colectivo Poliamor-Madrid son seis personas, dos hombres y cuatro mujeres. Pero solo ellos se atreven a ir a los medios de comunicación https://poliamormadrid.org/  Actividades que realizan: de debate en “policañas”, grupo de mujeres, vídeo fórum... el objetivo es visibilizar el poliamor y crear espacios de comunicación, debate y formación entre personas interesadas en temas relacionados con el poliamor (sexualidad, celos, etc.). Hay grupos conocidos en Málaga, Valencia, Barcelona...

  • La convivencia en el mismo hogar, los hijos y el poliamor¿cómo son posibles? Realmente la crianza múltiple siempre ha existido, ya que en numerosas sociedades se ha vivido de forma generalizada la crianza en común, de varias generaciones en convivencia (abuelos, hijos, nietos…). Los primos eran casi hermanos con los que se tenía mucha relación; se les denominaba oficialmente “primos carnales”, para diferenciarlos de los primos “políticos” y primos segundos. Esta situación social era mayoritaria en España hasta hace algunas generaciones. En las zonas rurales (y en algunos barrios) también es muy común la convivencia familiar extensa muy cercana.
Hoy, de nuevo, los primos adquieren un nuevo papel: sustituyen a los hermanos en las cada vez más comunes familias con hijo único. En una familia múltiple poliamorosa se puede dar esa convivencia de forma natural. Como también ocurre cuando padres separados comienzan una nueva convivencia con una pareja que tiene descendencia de uniones anteriores. Los hermanastros son cada vez más numerosos. A nadie, o casi nadie, le extraña. Otra cuestión es el reconocimiento legal de las familiares poliamorosas y las dificultades que entraña.

Luchas legales
Cuando hablamos de creación y reproducción múltiple en un grupo poliamoroso se da la filiación múltiple, aspecto que no está contemplado en la legislación actual. Es un tema en el que se coincide con las reivindicaciones de lesbianas y de otras formas de relación de diversidad sexual. En este caso se plantea como reivindicación para que se reconozcan determinados derechos a más de dos progenitores.

Estas dificultades se dan, por ejemplo, para los permisos legales de ausencia del lugar de trabajo por enfermedad del cónyuge o de los hijos, que solo están reconocidos para la familia monógama (matrimonio o pareja de hecho, relaciones familiares de primer grado). En general se tendrían que reconocer algunos derechos a las personas del “hogar” en convivencia o, mejor, reconocer como núcleo de relación familiar de tus seres queridos a un número máximo de personas que cada una decida. Así se podrían proteger los derechos de otros tipos de familias, al incluir otras formas de relación como los LAT (Living Apart Together, parejas de “juntos pero separados”), es decir parejas que no viven en la misma vivienda, personas que tienen una relación íntima estable pero no viven oficialmente en la misma casa.

El Amor Romántico
Romper con el amor romántico: el amor que todo lo puede y es para siempre. El amor que es total o no es. Ese amor maravilloso, perfecto, total y absoluto. Es decir inexistente. Y, como es imposible, fácilmente se convierte en su opuesto, en odio, en relación de dependencia amor-odio.

La media naranja. En el amor romántico uno más uno es uno. En la amistad, uno más uno son dos (Elie Wiesel). La amistad, en cualquier grado y tipo, suma, sirve para que cada persona crezca, se fortalezca como persona independiente. Salvo en los casos en que una amistad se convierta en subordinación y uno es el que manda sobre el otro (se pasaría de la amistad a la dependencia).

En el amor romántico dos personas se fusionan en solo una… La idea es muy bonita, pero entonces cada una funciona como media persona, se hacen dependientes y solo son una persona entera cuando están juntas. Lo que ocurrirá con frecuencia es que

"Uno ama al otro a expensas de su propia persona. De este modo, cada uno está vacío y depende del amor del otro; tiene una capacidad reducida para la autoestima… Perder al otro, de quien tanto depende, equivaldría a perderse a sí mismo. La ‘aritmética’ de esta clase de amor es extraña: uno más uno es uno si permanecen juntos, pero dos menos uno es cero si se separan” Lou Marinoff (2003. Pregúntale a Platón. Ediciones B, pág. 157).

Si no están los dos juntos estarán sufriendo. Se está pendiente de cuándo, de en qué momento se va a estar juntos o se está pendiente de que todo se decida entre los dos. Se pierde independencia como persona. El amor romántico fácilmente también deriva en desequilibrio de esa dependencia: se establece una jerarquía y se produce predominancia de uno sobre el otro.
 Eso no significa que el poliamor o el amor libre esté en contra del “enamoramiento”. Enamorarse es maravilloso. Sin enamoramiento difícilmente puede haber amor completo. O, al menos, vivirlo como un amor total, ya que lo de completo es una sensación subjetiva, personal y pasajera.
  • El amor es una entrega, es entregarse a otra persona (u otras) sin solicitar una reciprocidad equivalente. Aunque normalmente se pida algún tipo de respuesta positiva para que sea un “amor correspondido”.
  • Enamorarse es un estado, una situación. Siempre transitoria. Es un proceso excepcional, una locura transitoria.
El amor nos hace crecer positivamente como personas: en la relación de amor no estamos buscando el intercambio emocional mercantil. Nos entregamos a una relación superando problemas (defectos, errores que podamos apreciar), nos entregamos porque nos fijamos en lo principal como personas, al vivir una sensación espiritual de bienestar. Difícil de explicar y que muestra un humanismo trascendente.

Como ya comentamos en otra ocasión, el problema social fundamental del amor romántico es que en el modelo tradicional familiar tratamos de, con la misma persona -en una pareja, satisfacer felizmente cinco o seis aspiraciones distintas, planos diferentes de relación que, si nos fijamos, no tiene por qué cumplir nuestra pareja, casi nunca los cumple y de hecho es casi imposible:

Primero la reproducción, la descendencia: queremos con nuestra pareja tener hijos, criarlos y educarlos, ponerse de acuerdo en todo lo relacionado con su crianza y cuidado en el hogar. La convivencia en el mismo espacio da lugar a la economía doméstica, son dos planos en uno: un hogar único es más barato que cada uno por su cuenta, y es más fácil la crianza en la misma vivienda. Convivencia que en la práctica se prolonga hasta que los hijos son mayores para que puedan independizarse, muy muy mayores en la actualidad.

La economía doméstica también implica compartir, ayudarse económicamente, en una sociedad en que los dos adultos trabajan pero que uno o los dos puede tener tiempos en paro, buscando trabajo, bajas para el cuidado de los hijos… Es un complemento ideal y una de las razones más antiguas para la monogamia: el asegurar la crianza de los bebés en cualquier circunstancia, ya que nacemos totalmente dependientes (a diferencia de otros animales). Aunque en muchas sociedades este matrimonio monogámico con hijos ha sido solo una parte de una familia extensa en convivencia, lo cierto es que un hombre y una mujer tienen que convivir y ponerse de acuerdo en múltiples aspectos no previstos, como los citados en los ámbitos de la educación, la economía, la psicología, etc., y todo esto cada día y durante muchos años.


Tercero. La sexualidad. El mundo del sexo, la necesidad de relaciones sexuales que todas las personas tenemos. En el ideal del amor romántico suponemos y queremos que con nuestra pareja sean satisfechas todas nuestras aspiraciones y fantasías sexuales.

4º. Los afectos, compartir sentimientos, abrazos, caricias, secretos, mimos... Toda la sensibilidad afectiva. (En el poliamor se trabajan los apegos, combatir las dependencias, ya que se considera que lo importante es la red afectiva).

5º La pareja intelectual. Deseamos hablar y compartir opiniones, tratar de comprender juntos el mundo, crear una visión común, debatiendo, discutiendo, interpretando y ayudándose a comprender. Aunque en la pareja se den muy diferentes niveles intelectuales y sectores-especialidades profesionales, el amor “está por encima de todo” y, como es lo más importante del mundo y de nuestras vidas, se piensa que la cosmovisión particular se puede compartir y comunicar.

Pero en la práctica es bastante común que cada miembro de la pareja hable en lenguajes muy diferentes.

6º El divertimiento y tiempo libre. Compartir aficiones, hobbies, ocio, actividades culturales, deportes... (las vacaciones ¿juntos o por separado? -ya hay agencias de viaje especializadas en singles). ¿Tengo siempre que divertirme con mi pareja? ¿Si a mí me gusta ver fútbol o los deportes de riesgo a mi pareja también le tienen que gustar? Más aún: los tiempos libres-libres de la gente: ¿cuánto tiempo quiere cada persona estar sola, disfrutar de la soledad? Libre de estar con los demás. Difícilmente coincidirán.

Lo queremos todo en uno. Si tratamos de que nuestra pareja cumpla con estos seis planos de relación, con todos estos aspectos imposibles -pero aparentemente posibles cuando nos enamoramos- lo que vendrá será la frustración.

Afortunadamente cada vez más personas tienen claro que estos niveles se pueden separar y diferenciar entre varias personas, vivamos o tengamos pareja, o no. Es parte esencial para vivir el amor en libertad y de respetar las libertadas de cada persona.

A lo largo de la historia muchos varones (especialmente de las clases dominantes) han tenido claro que estos planos diferentes de relación los llevarían a cabo y disfrutarían con diferentes mujeres y hombres. El cambio es conseguir que las mujeres también tengan los mismos derechos a relacionarse con otros hombres y mujeres, a la vez que tienen relaciones de pareja o no, o de otros tipos.

En definitiva y como conclusión de estos tres posts sobre o en el entorno del poliamor, digamos que el objetivo social generalizable no es el poliamor como algo deseable para todo el mundo. Ni tiene porqué ser el objetivo positivo que alcanzará la sociedad en el futuro. El poliamor es una opción personal. El que vaya a más en el futuro no lo sabemos, aunque lo podamos imaginar.  

Lo deseable no tiene por qué ser alcanzar el poliamor: lo importante es el Amor en Libertad. Vivir y disfrutar de un amor libre, elegido libre e independientemente por cada persona. En esto si podemos ponernos de acuerdo, generalizar y actuar a favor.

GLOSARIO
Intentos de equivalencias en inglés de algunos términos usados en los debates de estos temas. Como siempre con las traducciones depende del contexto.
Close friend - un buen amigo que conoces durante mucho tiempo, que le conoces muy bien.
‘Companion’ - ahora es una ‘formal’ word. Non-sexual friend. En el pasado, ‘companion’ era otra palabra para compañero ‘homosexual’.
Intimate partner - sexual partner -novios/marido/mujer/gay/lo que sea…
Intimate company, como ‘multi loving’, son palabras inglesas adoptadas en España pero que no se usan en inglés, no significa nada, como ‘el footing’ - una palabra ‘inglesa’ que no existe en inglés.
‘Polilove’ - grupos que practican la sexualidad (como ‘tríos’...)




15 de abril de 2018

Amor-Libertad-PoliAmor y Celos (2/3)

5º Relaciones ¿abiertas o liberales?
El Poliamor es diferente a la pareja con relaciones liberales, en que dos personas asumen de mutuo acuerdo que cada una puede tener relaciones ocasionales con otras personas. En este caso nos estamos refiriendo a lo que también se llama “pareja liberal” o con una relación liberal o, más exacto o habitual desde mi punto de vista, con “relación abierta”, en que cada parte asume que puede relacionarse íntimamente (y/o a diferentes niveles) con otras personas, y no necesariamente tiene que informar a la otra persona de la pareja: no tiene que informar de todo porque se ha acordado que así sea. Es decir que volvemos a la importancia citada anteriormente del “consentimiento”, de lo consensuado previamente. Realmente cada vez más parejas asumen que sus relaciones son abiertas, en diferentes grados y por diferentes situaciones o circunstancias, personales, emotivas, profesionales, por rechazar las relaciones cerradas monógamas y exclusivas, etc.
Una vez que se asume en una pareja que la fase del enamoramiento es temporal y se rechaza el amor romántico (con monogamia cerrada que veremos después), la relación abierta puede ser la solución precisamente para la búsqueda de la estabilidad. Estabilidad en una serie de ámbitos (domésticos, crianza de los hijos…) y variabilidad en otros, asumir, por ejemplo, que en el amor queremos ir a más y conocer nuevas personas en diferentes niveles de relación.
La denominación de “pareja liberal” adquiera una connotación diferente en la actualidad, ya que se puede asociar a los “clubs liberales” donde hay o puede darse intercambio de parejas. 
6º. Las dificultades.
En la práctica, cualquiera de estas situaciones comentadas hasta ahora y de los diferentes tipos de relación, no son fáciles. Hay que saber gestionar muchas cosas y hacer frente a diferentes dificultades. Vamos a comentar dos de momento, los tiempos y los celos.
Saber gestionar los tiempos. Puede ocurrir que se empiecen nuevas relaciones afectivas, una tras otra, pero luego no se puedan continuar. Varias personas asumen el poliamor y se abren a nuevas experiencias, comienzan nuevas relaciones sucesivamente, pero ocurre que es imposible su estabilidad. Sencillamente porque tenemos un tiempo libre muy limitado. Y una de las personas puede seguir abriendose a nuevas relaciones, pero otras no. Se producirán desniveles de relación y posibles disfunciones o frustraciones. 
También es necesario gestionar la seguridad sexual en las diferentes relaciones. Pero este aspecto no lo desarrollamos ahora.

Gestionar los celos
No se dan solo en el amor. También hay celos profesionales, en las amistades, etc. son como lucecitas indicadoras, avisan de que algo no va bien (https://www.indagora.es/es/como-gestionar-los-celos/). Es posible que queramos controlar nuestros sentimientos: tenemos y queremos controlar la incertidumbre.  Queremos controlar los celos o liquidarlos, negarlos… seguramente es mejor asumirlos, mirarlos en vez de negarlos. Mirar a ver que nos indican en vez de tratar de negar su existencia. Siguiendo las propuestas de Reid Mihalko “Los celos: el pulpo de los ocho brazos” https://amorsplurals.cat/2016/02/11/com-afrontar-els-8-bracos-del-pop-de-la-gelosia-part-i/, hacemos las siguientes reflexiones. 
Habría ocho motivos principales por los que se dan los celos, algunos se pueden sumar a otros, entremezclar en cada persona. Se exponen con algunas preguntas para la reflexión individual o en grupo.
1.      Posesión y control. ¿Cómo de posesivo soy con otras personas? Si no controlo una situación ¿cómo me siento?
Los tiempos ¿Considero que mi amor pasa poco tiempo conmigo? ¿Es un motivo de discusión?

Pop de la gelosia. Il·lustració: Laura Giberga
2.      Inseguridad ¿Cómo de segura o insegura siento la relación? ¿Con qué probabilidad creo que la relación se estancará o romperá? ¿Con qué frecuencia pienso en las posibles rupturas? Si mi amor le da amor también a otra persona, yo ¿me estoy quedando sin el amor que me debería dar? ¿cómo me siento, cómo lo vivo?
3.      Pérdida. Con qué facilidad tengo la sensación de pérdida o abandono ¿Tengo miedo a los cambios? Si algo desaparece de mi vida ¿cómo me siento?
4.      Rechazo. ¿Hasta qué punto sientes el rechazo como un ataque en tu autoestima? Si una relación termina y la otra persona te deja ¿qué sientes que significa esto?
5.      Soledad ¿Disfrutas la soledad? ¿Tienes algún problema cuando durante un tiempo no estás con otra persona? ¿En qué medida demandas relaciones para no estar solo/a?
En uno de los debates posteriores se trató el tema de la soledad, como parte esencial del poliamor. Si no se es capaz de estar solo, disfrutar la propia soledad, difícilmente se podrán tener relaciones amorosas y poliamorosas sanas, libres.
6.      Justicia y equidad ¿en qué medida valoras los conceptos de justicia y equidad? ¿En qué grado la justicia se asemeja a igualdad o paridad?
7.      Autoestima, sentimientos de inferioridad (envidia). La baja autoestima es posible que sea por experiencias negativas vividas de abandono ¿Hasta qué punto tu autoestima está influenciada por la comparación social? Cuando crees que vales menos en comparación con otras personas ¿es por lo que no tienes o es por lo que no eres?
8.      Envidia ¿En qué grado deseas cosas que no tienes o no puedes tener? ¿Por qué lo necesitas o quieres?
è    Atravesar las capas de los celos. Soluciones. Hablar mucho, confianza, hablar, hablar y hablar. Y pensar, reflexionar….
 En la próxima entrada sobre el tema hablaremos del Amor Romántico, entre otras cosas...

25 de marzo de 2018

Amor-Libertad-PoliAmor (1/3)

Debate sobre el amor en libertad y el poliamor 
El pasado mes de febrero tuvimos una interesante charla sobre el tema del poliamor en la asociación cultural la Barraca (Collado Villalba, Madrid), en la que contamos para su introducción con Jorge Roldán, miembro de Poliamor Madrid (https://poliamormadrid.org/) Comentamos a continuación algunos aspectos de la conferencia y su posterior debate, para pasar después a profundizar en varios temas relacionados con el poliamor (en tres post).

Primero la definición. Según la web citada: “El poliamor consiste en amar a varias personas a la vez de manera consensuada, consciente y ética. Quienes lo defendemos creemos que el amor no tiene que estar restringido: si amas a una persona deseas lo mejor para ella, y eso incluye poder ampliar su vida amorosa y sentimental.”
Por su parte, en la Wikipedia encontramos otras definiciones y reflexiones, y en concreto una bastante sencilla “Poliamor es un neologismo que significa tener más de una relación íntima, amorosa, sexual y duradera de manera simultánea con varias personas, con el pleno consentimiento y conocimiento de todos los amores involucrados”.
Lo que deducimos de las definiciones es que el concepto de Poliamor es inseparable de los de confianza mutua, información, transparencia, pluralidad afectiva, relaciones con consentimiento mutuo, ética y honestidad. El poliamor va ligado a cuidados y a compromiso, lo importante es la lealtad. En un primer momento, parece que los celos y la inseguridad pueden parecer lo más difícil de gestionar en el poliamor, pero son la lealtad y el compromiso tal vez los aspectos más complejos de la relación.
Se incide en estos aspectos, 1º para diferenciarlo claramente de lo que han sido las tradicionales relaciones poligámicas, donde una persona (habitualmente el varón) tiene relaciones con otras, que podían ser secretas o, a lo sumo, consentidas, pero uno es el que domina en las relaciones y controla la información, informa solo de lo que quiere a las demás personas con las que mantiene relaciones. Estas son las relaciones típicas del patriarcado y han quedado asumidas socialmente en las sociedades patriarcales clasistas ya que, salvo excepciones, este tipo de relaciones son practicadas en exclusiva por los miembros varones de la clase dominante, al menos de una forma estable.
Polyamor esta mal, es mejor multiamor o polifilia,
porque mezclar raices griegas y latinas esta mal
De la definición teórica y de la práctica concreta del poliamor deducimos por tanto que el poliamor va de la mano del feminismo, inseparablemente. No se entiende uno sin el otro. Se asume radicalmente y como punto de partida la igualdad de derechos entre todas las personas.
2º. En el debate sobre el poliamor también se incide, y se repite una y otra vez, que las relaciones amorosas no son solo las relaciones sexuales. El amor es más y mucho más.
En varios de estos aspectos, Jorge Roldán (volviendo a la charla citada) explicó la cantidad de hechos y tipos de relación para los que nos faltan palabras, no tenemos las denominaciones adecuadas. Se están utilizando y copiando conceptos y palabras en inglés para muchos aspectos, a veces inadecuadamente, ya que es muy difícil: no significan lo mismo en cada idioma, van cargados de intencionalidad, sesgo o contenido cultural.
El propio neologismo “poliamor” es una mala traducción de poliamory que en inglés no significa exactamente poliamor (polilove). El concepto se empezó a utilizar en California (San Francisco) en los años noventa. Se incidía más, en su versión original, en las relaciones afectivas y menos en las sexuales.
Nos faltan palabras para definir en lo concreto, es realmente romper los grises. Así, por ejemplo, lo que en español denominamos tener un “amigo/a íntimo”, está cargado de sexualidad. Mejor es decir que tenemos una “íntima amistad”, para referirnos a tener amigos de verdad, de los de siempre, los de confianza total, no los de Facebook. En inglés close friend, no se puede traducir por “amigo cercano”. Nos estamos refiriendo a ese tipo de amistad en que la confianza, el cariño y el afecto se suman, esto es lo importante, y, además, pueden dar lugar a relaciones íntimas ocasionalmente, como ampliación o parte de la amistad directa.
3º. En el poliamor el que las relaciones sean conocidas por los participantes no significa una convivencia múltiple, aunque no se excluye. También pueden ser conocidas o consentidas en diversos grados, no significa conocerlo todo, ni informar de cada paso o actividad. Conocer o consentir no significa conocerlo todo. También puede surgir el poliamor como la asunción de una realidad dada, fruto de un proceso.
4º Hay diferentes tipos. Puede ser Poliamor Jerárquico, cuando hay una relación principal. Significa, por ejemplo, que hay una relación más continua o frecuente entre dos personas y con otra es menor, por ejemplo porque viva fuera, por razones laborales, etc. Pero igualmente la lealtad e información se tienen que dar entre todos para que se considere poliamor.
Puede ser sin jerarquía. Puede ser entre tres, cuatro o más personas. Se puede dar en un grupo en convivencia. Varias personas que viven juntas y practican el poliamor entre ellas de forma consentida por todas.

En este caso, si el grupo es de más de tres personas, se aproximaría a las “comunas” del movimiento hippy, que practicaban el denominado “amor libre”, y comenzaron a crearse en los años 60 y 70 del siglo pasado. Pero en el concepto de amor libre se considera relaciones más abiertas y fluidas, sin estabilidad, con un alto grado de variabilidad, algo bastante común en estas décadas entre la juventud. Caso diferente era el caso de comunas creadas en zonas apartadas, como algunas que se crearon en pueblos abandonados, donde sí se practicaban relaciones estables en un determinado grupo.
Puede ser una relación consentida cerrada, en la que no se admite que sus participantes puedan tener relaciones con otras personas fuera del grupo, o puede ser abierta, en la que no se excluyen otras relaciones, de diferente tipo. En el sentido de lo que se denomina “anarquía relacional”, que, pienso, sería un paso más, más abierto y explícito que lo que tradicionalmente (oficialmente) se entiende por poliamor:
“Los anarquistas relacionales acostumbran a creer en el consentimiento natural y buscan el consentimiento explícito en la mayoría de los ámbitos de una nueva relación. Cuando construyen una relación nueva con alguien, los anarquistas relacionales confían plenamente en el consentimiento implícito, entendiendo que es revocable y revalidándolo frecuentemente con su pareja. Los anarquistas relacionales pueden usar etiquetas como "pareja" o "amante", pero no las usan para delegar consentimiento basándose en normas sociales (por ejemplo, la comprensión de otras personas sobre lo que estos términos significan). El consentimiento puede ser explícito o implícito, y un consentimiento implícito indefinido en el tiempo se basa en una conversación explícita. Los anarquistas relacionales definen a menudo sus relaciones, incluso las que tienen una etiqueta, a través del consentimiento”. https://amorsplurals.cat/2016/08/29/anarquia-relacional-i-consentiment/
El consentimiento es por tanto el pilar fundamental de la anarquía relacional. Normalmente hablamos de pareja y amistades, diferenciando entre las personas con las que tenemos sexo o no. El poliamor, y más la anarquía relacional, rompen con esas etiquetas.