2 de diciembre de 2015

Pero ¿qué es un movimiento social?

Del libro: Desde las Asociaciones de Vecinos al 15M y las mareas ciudadanas [breve historia de los movimientos sociales] Capítulo 1. (3)

Las teorías sobre los movimientos sociales son tan antiguas como la propia teoría sociológica, en tanto que en sus orígenes podemos encontrar análisis sobre el comportamiento de la sociedad civil y de sus colectivos, organizaciones y movimientos asociativos. Estos análisis se impulsan especialmente desde el siglo XIX (aunque también los hay anteriores): estudios sobre los movimientos sociales liberales y revolucionarios, el movimiento obrero, campesino, etc., que encontramos en Marx y Engels, Max Weber, Durkheim, etc. y, anteriormente, en Saint-Simon, Tocqueville, Rousseau, Comte,... Estos investigadores sociales, que nos podrían remontar al origen mismo de las reflexiones filosóficas sobre la sociedad y los comportamientos colectivos, no son objeto del presente libro.

¿Dónde poner la frontera de las teorías a utilizar? El mismo término de "movimiento social" no ha sido genéricamente utilizado hasta épocas más recientes. Jaime Pastor matiza que la noción de movimiento social "pasa a ser de uso corriente después de la Revolución Francesa y, sobre todo, tras las revoluciones de 1848, cuando se aplica al nuevo movimiento obrero, el cual emerge como fuerza social y política al margen de las instituciones del Estado liberal" (Pastor, 1991). Es decir, podemos considerar que es después de las revoluciones de mediados del siglo XIX cuando se empieza a diferenciar entre movimientos estrictamente políticos (partidos u organizaciones con el objetivo principal de la toma del poder político e institucional) y los movimiento sociales, con el movimiento obrero como nuevo movimiento pujante, que también quiere cambiar la sociedad pero no solo desde el plano político-partidista (toma del poder), sino también en otras esferas sociales y en la vida cotidiana, consiguiendo mejoras en la situación concreta de los trabajadores en cada centro de trabajo. Para otros autores, como veremos a continuación, fueron otros movimientos socio-políticos los que se pueden considerar como los “primeros”, con arreglo a sus respectivas definiciones sobre qué es un movimiento social.
Nos ceñiremos, en primer lugar, a ver sólo algunas de las principales concepciones que, explícitamente sobre los movimientos sociales, se elaboran desde los años sesenta del pasado siglo. Por tanto, primero, es necesario ponernos de acuerdo en algunos conceptos, como el más utilizado de “movimiento social”, el de las características de los llamados “nuevos movimientos sociales” y el de “asociación” no lucrativa.
El concepto de Movimiento Social
Charles Tilly (1929-2008) dedicó buena parte de su vida y de su extensa obra a analizar los movimientos sociales y a realizar un recorrido histórico sobre sus diferentes tipos y características, tratando de dar respuesta a una pregunta de actualidad: “¿Por qué los movimientos sociales son tan parecidos en todo el mundo y cómo y por qué se han convertido estos movimientos en una de las principales plataformas de acción política en todo el planeta?” (Tilly y Wood, 2010:13), incluida en su obra póstuma denominada precisamente Movimientos Sociales 1768-2008.
En el primer capítulo de este libro, Tilly y Wood presentan las características definitorias de cualquier Movimiento Social (MS). En resumen, indica que
“A la vista de su desarrollo en Occidente desde 1750, el movimiento social fue el resultado de la síntesis innovadora y trascendental de tres elementos:
1. Un esfuerzo público, organizado y sostenido por trasladar a las autoridades pertinentes las reivindicaciones colectivas (campaña).
2. El uso combinado de algunas de las siguientes formas de acción política: creación de coaliciones y asociaciones con un fin específico, reuniones públicas, procesiones, vigilias, mítines, manifestaciones, peticiones, declaraciones a y en los medios de comunicación… (repertorio del MS).
3. Manifestaciones públicas y concertadas de WUNC de los participantes: valor, unidad, número y compromiso”. (Tilly y Wood, 2010: 22, cursivas en el original).
Esta es seguramente una de las definiciones de movimiento social más completas y complejas. Tilly continúa indicando:
“La expresión ‘WUNC’ resulta extraña, pero alude a algo con lo que estamos familiarizados. Las demostraciones de WUNC pueden adoptar la forma de declaraciones, eslóganes o etiquetas que impliquen las nociones de valor, unidad, número y compromiso (...) por ejemplo:
  • Valor: conducta sobria, atuendo cuidado, presencia del clero, de dignatarios o madres con hijos.
  • Unidad: insignias idénticas, cintas para el pelo, pancartas o vestuario; desfiles, canciones e himnos.
  • Número: recuento de asistentes, firma de peticiones, mensajes de las circunscripciones, ocupación de las calles.
  • Compromiso: desafiar al mal tiempo; participación visible de gente mayor o discapacitada; resistencia ante la represión; hacer ostentación del sacrificio, la adhesión o el mecenazgo” (las cursivas están en el original, Tilly y Wood, 2010: 23).
En el primer caso está hablando de “valor” en el sentido de darle valor añadido a la movilización mediante la presencia de dignatarios, clero, madres con hijos,... Mientras que el “compromiso” también incluye el valor en el sentido de demostrar el valor, ser valientes (a pesar de la represión).
“La expresión ‘movimiento social’ ha adquirido unas connotaciones atractivas en todo el mundo (...) [Pero] nadie tiene el monopolio de la expresión ‘movimiento social’; tanto los analistas como los activistas o los detractores siguen siendo libres para emplearla a su antojo. (...) El movimiento social tiene su propia historia. Diferente a la historia de otras formas políticas, como las campañas electorales, las celebraciones patrióticas, las exhibiciones de poderío militar...” (Tilly y Wood, 2010: 27-29).
Para Tilly, ¿cuál fue el primer movimiento social que cumplía completamente con su amplia definición? Con arreglo a la misma, el primer MS que cumple con todas las características, fue el movimiento antiesclavista que se desarrolla desde finales del siglo XVIII, en Gran Bretaña y en su propio país (EE.UU.). Es interesante el relato de los procesos sociales originarios relatados por Tilly: como precedentes considera a los movimientos por la independencia de Estados Unidos de América (1768) y de la revolución francesa (1789). Pero es en el movimiento antiesclavista donde se recogen y cumplen todos los requisitos para ser denominado propiamente “movimiento social”. Independientemente de que lo podamos considerar o no como el “primer MS”, parece que se parte de una visión un tanto chovinista o anglocéntrica, que nos podría llevar a una discusión solo terminológica.
Veamos una descripción resumida de cómo, según Tilly y Wood, ya se utilizaban múltiples mecanismos y técnicas o herramientas movilizadoras en este movimiento, muchas de las cuales se siguen utilizando en la actualidad:
“En 1783, los cuáqueros ingleses enviaron al Parlamento la primera (y no sería la última) petición para abolir el comercio de esclavos (...) Las campañas nacionales en Gran Bretaña comenzaron en 1787, con las peticiones masivas y la creación de la Sociedad para la Abolición del Comercio de Esclavos (...) La iniciativa no nació en Londres sino en el norte industrial, sobre todo en Manchester. Las once mil firmas de la petición de Manchester de diciembre de 1787 suponían aproximadamente dos tercios de todos los hombres de la ciudad con posibilidad de firmar (...) Los activistas contrarios a la esclavitud introdujeron otra poderosa innovación: un boicot general contra el azúcar que se producía con el trabajo de los esclavos y en el que participaron unas 300.000 familias en 1791 y 1792 (Drescher, 1986, p. 79) (...) En algún lugar entre la petición de Manchester de 1787 y la abolición de la esclavitud en el Imperio Británico por parte del Parlamento en 1833, cuajaron diferentes elementos –campaña, repertorio y demostraciones de WUNC (...) Los abolicionistas británicos reunieron en un solo recipiente político los ingredientes [citados], por esto, tienen un cierto derecho a ser considerados como el primer movimiento social de la historia” (Tilly y Wood, 2010: 76-77).

Pero veamos otras definiciones. Es también extensa la de Raske (1985, citado por Riechmann, 1994): “Movimiento Social es un agente colectivo movilizador que persigue el objetivo de provocar, impedir o anular un cambio social fundamental, obrando para ello con cierta continuidad, un alto nivel de identificación simbólica y un nivel bajo de especificación de roles, y valiéndose de formas de acción y organización variables”. Riechmann (1994) analiza pormenorizadamente los elementos de la definición de Raske, construyendo una definición aún más amplia y completa. Todo Movimiento Social sería:
. Agente colectivo: no quiere decir que los movimientos sociales sean unitarios sino que tienen un elevado grado de pluralismo y diferenciación interna; pueden coexistir grupos con intereses y concepciones muy distintas. Algunos movimientos sociales pueden estar muy organizados y otros muy poco.
. Necesariamente movilizador: han de buscar constantemente el apoyo activo de los miembros de la sociedad. Para existir tienen que permanecer en movimiento (ejemplo de los tiburones o de la bicicleta, si te paras te caes).
. Provocar, impedir o anular un cambio social fundamental. Aunque no tienen que ser revolucionarios si han de ser transformadores (o impedir transformaciones) de estructuras sociales relevantes.
. Identificación del otro: Conceptualización clara del oponente.
. Cierta continuidad: son distintos de los meros episodios colectivos que están todavía mucho menos estructurados.
. Alto nivel de integración simbólica: se refiere al sentimiento de pertenencia a un grupo, a la identificación e identidad colectiva; diferenciación de “los a favor” y “los en contra”.
. Bajo grado de especificación de roles: formas de participación muy cambiantes y múltiples; no existe realmente militancia formal pero cuanto más se organiza un movimiento más se desarrolla la distribución de roles.
. Formas de pensar y actuar “diferentes”, pues surgen como resultado de la incapacidad del sistema para hallar respuestas a los problemas en torno a los cuales se articula el movimiento. Suelen situar sus prácticas fuera de los campos y cauces socio-políticos establecidos.
. Suelen estar impulsados -inicialmente al menos- por individuos socio-estructuralmente definidos (clases sociales, minorías étnicas, etc.) y luego intentan movilizar círculos sociales más amplios.
Podemos considerar así que esta definición es casi “insuperable”. Si le sumamos algunos aspectos citados por Tilly, como los Wunc (valor, unidad, número y compromiso), tendríamos así todas las características que podemos apreciar en los movimientos sociales.
Asociación o movimiento
Para centrarnos solo en los aspectos principales del tema, he trabajado sobre definiciones más sencillas. Desde mi punto de vista, ayuda a clarificar el concepto de MS el diferenciarlo del de “asociación” no lucrativa.
  • En sentido estricto, consideramos “asociación” a una agrupación de personas que voluntariamente se relaciona para realizar una actividad colectiva estable, organizada con una base jurídica democrática, sin ánimo de lucro e independiente, al menos formalmente, del Estado, los partidos políticos y las empresas. Las asociaciones son organizaciones privadas que pueden perseguir fines sociales, de interés general para la sociedad, o sólo particulares, para sus propios miembros o asociados. En este caso se aproximan, como veremos, a los grupos de interés (y a lo que popularmente se conoce como un “club”).1
  • Por su parte, los movimientos sociales son corrientes de expresión y acción colectiva que transcienden los márgenes del hecho asociativo y se manifiestan de otras múltiples formas. Desde mi punto de vista, un movimiento social básicamente es un colectivo de personas que realiza una acción colectiva estable y transformadora frente al sistema social o institucional. Tenemos así una definición básica, sencilla y general (pero no tan completa como las anteriores).
Entre sus características fundamentales está el plantearse una transformación social, ya sea concreta, pragmática, ideológica o global, reconociéndose a sí mismo como sujeto transformador y el situarse "frente a" o "independiente de" el sistema.
Ampliándola un poco podemos indicar por tanto que un MS siempre tiene entre sus características definitorias: (1) realizar una acción colectiva estable, (2) querer de forma explícita una transformación social que incluye cambios concretos (ya sean sociales, ideológicos, culturales, políticos,...), y (3) se sitúa frente a o independiente de el poder o el sistema institucional.
Decimos que quiere de “forma explícita” una transformación, porque todo movimiento social, en algún momento de su proceso de creación, se reconoce a sí mismo como sujeto transformador, se auto-reconoce como colectivo que quiere conscientemente cambiar algo de la sociedad. Como veremos, esto es lo que también se denomina “paradigma de la identidad”, que queda reflejado en su propio desarrollo; el que consiga sus objetivos o no dependerá de otros factores, también de la denominada “estructura de oportunidad política” en la que actúe el propio movimiento, y de su capacidad de organización y de movilización de recursos.
De una forma sencilla y metafórica, la definición de Vicente Pérez Quintana (que fue responsable de Urbanismo y Vivienda de la FRAVM) es también muy gráfica:
Los movimientos sociales desafían las estructuras del poder de las élites y revolucionan la trama social, en ellos se alían las imágenes del topo que horada los cimientos del status quo y de la hormiga que construye ciudades gracias a su constancia” (Pérez Quintana, 2010:325).
Movimiento social/movilización/grupo de interés
Las asociaciones ciudadanas pueden formar parte o no de un movimiento social; pueden surgir a partir de la "cristalización" de un movimiento que incorpora mayores niveles de organización y de formalización oficial (inscripción en registro público, elección de junta directiva, etc.), aunque esta formalización no es obligatoria. También puede ocurrir al revés: que un movimiento social surja por iniciativa de varias asociaciones, que sea creado por asociaciones ya existentes que se ponen de acuerdo en crear algo nuevo.
  • Las asociaciones son organizaciones y como tal tienen socios, personas asociadas, “adscritas” o afiliadas.
  • Los movimientos sociales tienen “participantes”, una de las características a estudiar es cómo se da la participación en el movimiento (actividades, tipos, redes, tiempos...); no el número de miembros, sí el de participantes.
Hemos incluido en la definición “una acción colectiva estable” para diferenciar “movimiento social” de “movilización social”. Una movilización social puede surgir espontáneamente o no por cualquier motivo (protesta, reivindicación, acción contra una medida gubernamental…). Que esa movilización nazca, crezca y desaparezca en poco tiempo lo diferenciará de ser un movimiento social. Por ejemplo, si en un barrio ocurre el atropello de una persona en una calle sin señalización ni semáforos, puede surgir una protesta que denuncie el hecho y reivindique la instalación de medidas de seguridad. A partir de ahí puede ocurrir que se tomen las medidas adecuadas por parte del Ayuntamiento y la movilización termine y desaparezca. O puede ocurrir que las instituciones no realicen ninguna acción pero la movilización vaya perdiendo fuerza hasta también desaparecer. Pero puede ocurrir que si no se atiende la demanda ciudadana la movilización crezca y pase a transformarse en un movimiento social urbano, que reivindique durante un tiempo o de forma permanente (recogida de firmas, concentraciones, actos lúdicos, etc.) y, seguramente, también actúe reivindicando otros aspectos para la mejora de la ciudad. Y también es fácil que, posteriormente, miembros de ese movimiento consideren la conveniencia de crear una asociación vecinal en ese barrio.
Otro ejemplo diferente es lo ocurrido con el movimiento social 15M. Para algunos autodenominados “expertos analistas” (tertulianos habituales de medios de comunicación) cuando nació el 15M (en 2011) no lo consideraron un movimiento social, sólo una movilización espontánea de protesta, causada por la crisis económica y la mala gestión gubernamental, profetizando que desaparecería en pocos días o semanas. Para otros el 15M cumplía, desde el principio, las tres características citadas para ser un MS y también las definitorias de Tilly citadas (ver arriba).
En este libro vamos a referirnos a diferentes tipos de asociacionismo, de décadas recientes, que han surgido en su mayoría a partir de la cristalización de movimientos sociales, pero que tampoco se pueden entender como simples grupos de presión o “grupos de interés”. Aunque puede considerarse que muchas asociaciones y federaciones (incluso confederaciones de asociaciones) se han estructurado como grupos de interés para conseguir objetivos particulares que les eran propios, mayoritariamente hay que considerar que formaban parte de lo que podemos denominar como “movimientos asociativos”, ya que trataban de aunar características propias del asociacionismo y de los movimientos sociales: acción política dentro y fuera del sistema, intención o reivindicación de reformas desde dentro del sistema pero también con desbordes de lo instituido.
Sobre las diferencias entre movimientos sociales y los grupos de interés o grupos de presión es interesante el análisis realizado por Ramos Rollón (1997). Solo decir aquí que los grupos de interés están siempre vinculados a un objetivo socioeconómico o político privado, específico y particular, a diferencia de la mayoría de los MS. Lo citado anteriormente en la definición de “asociación”, sobre las asociaciones privadas de interés particular, sí se encuadra perfectamente dentro de los grupos de interés. Pero los MS siempre persiguen intereses de cambio político (colectivo y público), aunque sean cambios muy limitados y concretos, y no se auto-reconozcan como “políticos”. Por eso surgen en una situación política concreta, están influidos por ésta a la vez que ellos influirán en el ámbito político.
“La herramienta conceptual proporcionada por el análisis de la estructura de oportunidad política (Tarrow, 1989 y 1994) se ha demostrado especialmente útil para incorporar la dimensión política al análisis de los movimientos sociales, no sólo en tanto variable independiente, sino también dependiente. En este sentido, además de analizar hasta qué punto el contexto político afecta al surgimiento y desarrollo de los movimientos sociales, diferentes estudios se sitúan en una perspectiva que tiene en cuenta los efectos que los movimientos sociales tienen en el sistema político, desde la representación de intereses a la influencia en la agenda pública, pudiendo ser considerados, por tanto, actores políticos (Foweraker, 1995) (…) No son pocos, además, los análisis que vinculan a los nuevos movimientos sociales con la política no institucional” (Ramos Rollón, 1997:252).
Como veremos, los movimientos asociativos de décadas pasadas se mueven en terrenos de los movimientos sociales, pero también, a veces, van pasando o van creando en su seno nuevos grupos de interés y nuevos grupos de presión. El 15M seguramente estuvo facilitado en su desarrollo por una situación política concreta, por una estructura de oportunidad (crisis económica, gobierno del PSOE debilitado que no deseaba una represión directa, etc.). Además, el 15M se quiso auto-construir claramente como un MS unitario pero diferenciado del resto, a partir casi desde el mismo momento de su nacimiento-consolidación ya en mayo-junio de 2011; lo cual no significa que de él no hayan surgido nuevas asociaciones y movimientos sociales diferenciados.

[Este artículo se ha redactado a partir de un extracto de:
Introducción: “Desde las Asociaciones de Vecinos al 15M y las mareas ciudadanas [breve historia de los movimientos sociales]”. Editorial Dykinson.
En próximas entradas de este blog seguiremos publicando algunas partes significativas del libro. Las referencias bibliográficas completas figuran en el último capítulo del libro.]



1 Habitualmente en esta obra utilizaremos la cursiva para enfatizar determinadas frases o palabras, sustituyendo al subrayado y a la negrita. La negrita la reservamos para títulos, subtítulos y algunas palabras en el propio texto, en que se quiera cumplir esa misma función de titular. Las citas irán siempre entrecomilladas, salvo que, excepcionalmente, se utilicen como frase específica y de forma separada, introductora a algún tema o nuevo apartado, en este caso van en cursiva.

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